De verdad no sabes cuánto lo siento... siento mucho haberte
hablado así y haberte lastimado tanto. Cada noche me odio a mí misma por
haberte hecho daño. Tú… tú siempre fuiste mi único apoyo y la única persona que
me supo entender y apoyar cuando peor me sentí, tú siempre supiste que palabras
decir para hacerme reír y que palabra mencionar para acelerar mi corazón, tú
siempre me diste tu perdón aunque muchas de las veces no lo merecía, tú siempre
me escuchaste cuando nadie más lo hacía y me aconsejaste para ver que más me
convenía, tu siempre te mantuviste fuerte aunque sé que a veces no podías, y
siempre supiste calmar mis enojos y mis celos con tu voz . Tú te convertiste en
lo que yo más amaba, te hiciste parte de mi vida y sin darme cuenta yo ya te
necesitaba. Prometí estar siempre a tu lado en las buenas y en las malas, yo
siempre estaré ahí para ti, en tu mente si tú lo decides, en tus sueños si tú así
lo quieres o en tu corazón si así lo prefieres. Pero siempre presente de alguna
forma... siempre ahí. Nunca podre agradecerte con palabras todo lo que tu sonrisa
y tu amor me brindaron, no se si podre conocer a esos bebés que planeábamos
tener, ni tampoco cuantos serán, pero si de algo estoy segura es de que serás
un magnifico padre, si de algo estoy segura es de haberte amado de tal forma de
la que nunca ame a nadie, si de algo estoy segura es que después de ti ya nada
será igual. Y si de algo estoy totalmente segura en este preciso momento, es que
nunca te voy a olvidar... no importa cuántos días, meses o años tengan que
pasar… siempre te voy a llevar en mi corazón, ahí en un pequeño rincón estarás
tú, siempre tú… mi primer amor.
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